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• Un total de 85 espátulas encontraron refugio en las marismas de Urdaibai tras llegar, en su mayoría, la noche anterior huyendo del fuerte temporal. • El joven ejemplar 'NLTC', monitorizado por GPS, se convierte en símbolo de la migración y de la cooperación internacional en el Urdaibai Bird Center.
GAUTEGIZ ARTEAGA, 4 de octubre – El Urdaibai Bird Center ha vivido una jornada memorable con motivo del Día Mundial de las Aves. Personas llegadas de diferentes lugares se han reunido en el corazón de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai con un propósito común: conocer y proteger a las aves, salvaguardar sus hábitats y poner en valor a estos extraordinarios viajeros con los que compartimos el planeta. Familias, aficionados a las aves, naturalistas y personas simplemente atraídas por la naturaleza han compartido observaciones, historias y experiencias a lo largo de la jornada. Una imagen que recuerda que la conservación es también una gran labor colectiva: una comunidad formada por personas de lugares y realidades muy diferentes, pero unidas por el compromiso de proteger las aves y los espacios de los que dependen.

Y, sin duda, las grandes protagonistas de la jornada han sido las espátulas.
 Nada menos que 85 ejemplares se encontraban esta mañana descansando y alimentándose en las marismas de Urdaibai, ofreciendo una imagen excepcional a todas las personas que se acercaron al Bird Center. La mayoría había llegado durante la noche anterior, buscando refugio en Urdaibai ante el fuerte temporal. Una vez más, la marisma demostró sobre el terreno el papel fundamental que desempeña para las aves migratorias: un lugar donde detenerse, recuperar fuerzas y encontrar protección cuando las condiciones meteorológicas convierten el viaje en un verdadero desafío. La presencia de este gran grupo de espátulas ha dado un significado especial a la celebración del Día Mundial de las Aves. Mientras el viento y la lluvia recordaban la dureza de la migración, las aves descansaban protegidas en el humedal, haciendo visible ante nuestros ojos la importancia de conservar una red de espacios naturales seguros a lo largo de sus rutas.
NLTC: la proeza del pequeño gigante de las marismas Entre esas decenas de espátulas, una historia ha acaparado especialmente la atención de los visitantes. Se trata de Swin (NLTC), un joven ejemplar de espátula de tan solo cuatro meses de edad que se ha convertido en el gran embajador de este Día Mundial de las Aves en Urdaibai. A una edad en la que apenas está descubriendo el mundo, este pequeño viajero ya ha protagonizado una auténtica hazaña migratoria: ha recorrido más de 4.000 kilómetros.
 Su viaje pone de manifiesto la extraordinaria capacidad de estas aves para desplazarse entre países y continentes desde sus primeros meses de vida, guiadas por un poderoso instinto migratorio y dependiendo, etapa tras etapa, de humedales como Urdaibai para descansar y alimentarse. Aunque la inmensidad de la marisma hace que estos viajeros resulten en ocasiones difíciles de localizar con los telescopios y prismáticos del centro, la tecnología permite seguir los pasos de NLTC incluso cuando desaparece de nuestra vista.

Gracias al emisor GPS que porta, visitantes y técnicos han podido seguir su recorrido a través de las pantallas conectadas a la plataforma de seguimiento de la Global Flyway Network. Su posición sobre el mapa convierte una historia aparentemente lejana en algo tangible: un ave de apenas cuatro meses conectando distintos territorios europeos durante un viaje de miles de kilómetros. La historia de NLTC ejemplifica así uno de los grandes mensajes de este Día Mundial de las Aves: las aves migratorias no conocen fronteras y su conservación tampoco puede conocerlas. Protegerlas requiere cooperación científica, conservación de los humedales y, sobre todo, una gran red de personas y organizaciones trabajando juntas a lo largo de toda su ruta.
Otras especies destacadas de la jornada Las espátulas fueron las grandes protagonistas, pero no las únicas. El censo realizado durante la jornada dejó también observaciones especialmente llamativas, entre ellas 52 archibebes claros, 39 cercetas comunes, 15 ánades rabudos y 12 ánades frisos. También destacaron un flamenco común en la laguna, un elanio común en la zona del meandro, 22 garzas reales y la concentración de unas 350 garcillas bueyeras en el dormidero. A ellos se sumaron otras especies de gran interés como el aguilucho lagunero occidental y varias especies de limícolas, anátidas y paseriformes.
 Un conjunto de observaciones que volvió a mostrar la enorme riqueza de la marisma de Urdaibai y su importancia como área de descanso, refugio y alimentación para las aves durante la migración otoñal.
Conocer para proteger: una sesión de anillamiento de aves La jornada contó también con una sesión de anillamiento científico, que permitió a los asistentes acercarse de una manera muy especial al trabajo de seguimiento y conservación de las aves. De la mano de los especialistas, pudieron conocer cómo el anillamiento ayuda a obtener información sobre los movimientos, la supervivencia y el estado de las poblaciones, datos fundamentales para comprender mejor a las especies y proteger los hábitats que necesitan.
 Durante la actividad, los participantes pudieron observar de cerca varias especies habituales de nuestros paisajes, entre ellas un verderón, un carbonero, un pinzón y una tórtola turca. Una oportunidad para descubrir detalles que muchas veces pasan desapercibidos a simple vista y, sobre todo, para entender que conocer mejor a las aves es una de las herramientas esenciales para poder conservarlas.
La sesión mostró también que la protección de la biodiversidad va mucho más allá de observar aves: implica estudiar sus poblaciones, comprender sus necesidades y trasladar ese conocimiento a medidas concretas para conservar tanto las especies como los lugares de los que dependen.
Nuestra comunidadPero la jornada dejó también otra imagen igualmente importante: la de todas las personas reunidas alrededor de las aves. Porque detrás de la protección de cada humedal, del seguimiento de cada ave y de cada proyecto de conservación existe una comunidad cada vez mayor de personas que observa, investiga, comparte conocimiento y trabaja para asegurar el futuro de estos extraordinarios viajeros.

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